Los que hacemos golesdemedianoche.com queremos reflexionar sobre la realización del DAKAR :  Hay justificación alguna, en nombre de millones de dólares de las marcas que trascienden sus fronteras gracias a la emisión mediática al mundo de las secuencias de estos «supervivientes» a bordo de las Máquinas de 4 o de 2 ruedas, ante una sola muerte, o «Medio» herido ? ( foto AFP)

Si el Turismo Carretera en la Argentina, salió, precisamente de las «carreteras», y manteniendo el nombre de la categoría, lo trasladaron a autódromos o circuitos cerrados, a esta altura del siglo: ES NECESARIO que recorran arterias preparadas para el movimiento urbano ?   Nos dirán que el  «accidente» del que habla el mundo entre la tarde del 2 y del 3 de enero de 2016, fue eso:un «accidente»; porque las normas de seguridad estaban bla bla bla y bla . Pero Leamos este artículo, para saber que,  de aqui al 8 de enero, llegarán las muertes desde «adentro» de la carrera.  Basta del Dakar con este diagrama rutero de siempre.  NO HAY JUSTIFICACIÓN PARA SEGUIR LASTIMANDO A SERES HUMANOS y MUCHO MENOS, COBRARSE MÁS VIDAS:

Articulo de CANCHA LLENA de La Nación :Apenas 11 kilómetros cronometrados, una pequeña prueba que servía para el ordenamiento de la etapa de hoy, entre Rosario y Villa Carlos Paz, fueron suficientes para provocar estupor. El rally Dakar 2016 , una prueba de exigencia física y pericia conductiva, borró de la peor manera las imágenes festivas de la simbólica largada en Tecnópolis, en la primera jornada. El recorrido histórico de la carrera tiene episodios dramáticos, accidentes que arrancaron 63 vidas en los 36 años de competencia. Pilotos, copilotos, periodistas y espectadores que desean mirar desde cerca a esos vehículos portentosos, víctimas del raid más peligroso del planeta.

Las cercanías de Arrecifes, el escenario de un despiste que dejó como saldo 10 heridos, uno de gravedad. El Mini conducido por la china Guo Meiling, en su recorrido descontrolado, embistió a los fanáticos y desató el pánico. Seis años atrás, la primera jornada tuvo un luctuoso inicio, cuando la camioneta Desert Warrior N° 418, manejada por el alemán Mirco Shultis y navegada por el checo Ulrich Leardi, atropelló a nueve personas, provocándole la muerte a Natalia Sonia Gallardo, que junto con su marido Edgardo Saldaño y su hija Valentina observaban el recorrido en la localidad cordobesa de Alpa Corral. Un año más tarde, el piloto Eduardo Amor (Toyota Hilux N°410), en un tramo de enlace chocó contra el Rastrojero conducido por Marcelo Reales, de 42 años, quien murió en el acto, en las adyacencias de Tinogasta, en Catamarca.

También se produjeron decesos sin la participación de los participantes, como en 2009, cuando un auto particular y un camión de asistencia colisionaron en el tramo entre La Serena y Ovalle, en Chile, con un saldo de dos muertos; en 2012, dos aficionados, un hombre de 37 años y su hijo de 11 se estrellaron en su avioneta, mientras realizaban un seguimiento de los pilotos. Ese año, un espectador colombiano, a bordo de una moto, también murió en su afán de escoltar el recorrido.

Las imágenes impactantes que antes llegaban desde África, con accidentes escalofriantes en pequeñas aldeas, ahora se repiten en el extremo sur del continente americano. La primera víctima que no era parte del raid fue un niño maliense, en 1982. Desde entonces, 15 personas fallecieron hasta que se publicó por primera vez el nombre de un «no piloto» que falleciera en el París-Dakar. Fue Boubakar Diallo, un niño guineano, de 10 años, quien fue atropellado entre Lobé y Tambacounda. Otro jovencito, de 12 años, murió al ser embestido por un camión de apoyo logístico en Senegal, en aquel 2006.