El festejo en tribunas y plateas de los simpatizantes de Huracán durante y tras el 3 a 1 propinado a San Lorenzo, parecía de «campeonato internacional». Una locura destada con torsos descubiertas y revoleando cual poncho de Soledad Pastorutti, sus remeras por sobre las cabezas, y a los saltos y gestos de «vayanse» que les da verguenza, tanto de señores de 60 y tantos años, como de muchachitos de 15, contagiaba, dando por tierra aquello de » los torneos de verano no le importan a nadie»:
El Ciclón en los primeros 20 munots tuvo la pelota, generó cerca de 3 situaciones ( un cabezazo a quemarropas de Emanuel lMás  – que Marcos Díaz conjuró a pesar de tener la visibilidad comprometida con muchas camisetas propias y ajenas delante de su vista , fue la más riesgosa –   ) pero como no fue contundente, y su planteo con los laterales ( Buffarini y Más) bien lanzados por las bandas em ofensiva, y la presión sobre el rival, pero sin Ortigoza ni Mercier en el medio ( el Picho jugó de zaguero central) con las ddu en la defensa, hicieron un cócktail, que Huracán aprovechó, y quedí en evidencia las distancias con los esquemas )( para muchos miuy conservador) del Patón Bauza. Cuando te quedan, tras achicar el terreno, cara cara con tu arquero, pueden golearte, y a punto estuvo el Globito de lograrlo, como al fina, San Lorenzo pudo achicar a un 2-3 que, a la postre hubiese estado bien.
Todos los goles del ganador llegaron en la franja media del partido: Daniel Montenegro adelantó a Huracán con un golazo de tiro libre sobre el final del primer tiempo 44′) . Ramón Ábila puso el segundo apenas comenzado el complemento ( despues de otra «Rolfeada» estupenda habilitando a Espinoza, que con centro medido, vió como Wanchope llegaba para convertir  y Matías Caruzzo, en contra, liquidó el partido a favor de los de Parque Patricios, tras una gran jugada de Mariano González.

El merecido descuento llegó gracias a Facundo Quignon aunque ya era tarde.