Claudio Del Bosco dejó de ser el técnico de Independiente Rivadavia tras la derrota de anoche ante Patronato, la cual significó la tercera en fila en el Gargantini.
Apenas concluyó el juego, el DT se reunió con la dirigencia y, al finalizar la misma, el propio técnico contó: “Dejo de ser el técnico de Independiente y seguiré ayudando a la Lepra desde donde esté”. Del Bosco agradeció el apoyo de la dirigencia “porque en todo momento me sentí respaldado. Siento que así ayudo a Independiente”, concluyó.
El viernes por la noche, y leemos lo publicado en el diario Los Andes:
Independiente volvió a defeccionar futbolísticamente y Patronato le alargó la racha negativa -sumó el quinto juego sin ganar y la tercera caída consecutiva en casa-, cerrando de la peor manera el 2012.
La Lepra fue con todo. Con las urgencias a flor de piel salió a “comerse” a los de Paraná. Hambriento de alegría.
El elenco de Claudio Del Bosco sabía que necesitaba asegurar los tres puntos para terminar el año mejor ubicado en la tabla y para olvidarse de las últimas frustraciones. Enfrente estaba el siempre complicado “Patrón”, un equipo muy prolijo que sabe a la perfección cómo aprovechar los errores ajenos y no se sale del libreto original.
Independiente entendió que la fórmula pasaba por abrir bien la cancha con Quiroga y Alvacete a la hora de atacar, y controlar el balón y hacerlo circular en el medio, esperando el momento justo para dar la estocada. Por momentos le salió bien la idea y por eso superó a su rival generando varias situaciones claras para convertir.
Claro que estaba Bértoli, que se encargó de contener cada incursión peligrosa en el área. Mientras, su rival nunca se desesperó y sabía que con espacios podía darle un dolor de cabeza al Azul. Y así también agigantó a Taborda con algunas buenas intervenciones.
La Lepra fue con criterio y le faltó presencia en los metros finales (acumula 483 minutos sin hacer un gol) para dar el golpe, mientras que volvió mal y sufrió cuando la visita profundizó.
El DT hizo esta lectura en el vestuario y por eso cambió fichas: mandó a la cancha a Pautasso y Lorenzo y afuera Vera y Gómez, dos de bajos rendimientos. Más allá de las variantes, ya nada fue igual y al conjunto del Parque le costó crecer en el campo de juego como lo había realizado en la primera etapa.
La Lepra no podía descuidarse porque el elenco de la dupla técnica no se desordenó nunca y fue picante al momento de pasar la mitad de la cancha. Frente a ese panorama, el resultado era una verdadera incógnita hasta el final.
Cualquier cosa podía ocurrir y pasó lo peor para el dueño de casa. Un baldazo de agua fría. Y es que el “Chaca” Bustos metió la cabeza y se vistió de villano cumpliendo con la ya tradicional ley del ex. Justamente el volante que pasó por el Azul hizo silenciar la Catedral.
Después fue todo impotencia en Independiente y sólo contó con un cabezazo de Píriz Álvez para empatarlo, pero otra vez el uno de Patronato se lució sobre un palo. Fue derrota. Ahora en la Lepra deberán barajar y dar de nuevo para volver a ser el equipo que, en algún momento, fue líder absoluto.