por Facundo Alvanezzi ( docente del fútbol con reconocimiento internacional para GDM)
Habiendo transitado un camino virtuoso y lleno de sensaciones muy especiales, honro la vida desde mi perspectiva más sensible afrontando la formación vocacional, cómo un medio de expresión universal de cara al mundo qué me circunda.
Llevo más de 25 años en la enseñanza repartida equilibradamente entre mi tierra, (Argentina y el Mundo todo).
Esta plataforma de transmisión de valores para jugar al fútbol educando personas y perfeccionando un estilo atildado, es mi forma altruista de contrinbuir mi saber a la sociedad cosmopolita qué me llena de orgullo e integralidad en cuanto a valores.
El viaje desandado hasta hoy es relevante y revelador por la cantidad y calidad de jugadores formados para la sociedad. Y luego, para el fútbol internacional.
Ello a contribuido a mi instrucción intelectual y deportiva en modo superlativo por que caminando el mundo, he descubierto similitudes humanas más allá del color de piel y lenguas diversas, que traducidas, tienen el mismo significado!
Seguramente mi expresión de relacionarme y entrenar desde la humanidad ejemplar sin condicionamiento y distinción de razas, a obrado un efecto sentimental por el cual las relaciones cultivada, me reconocen el mérito de ser genuino en una sociedad atravesada por el caos en demérito de la cultura, para comunicarnos y desarrollar nos armonicamente.
La experiencia maravillosa por cierto, me va dejando valiosas connotaciones excepcionales desde lo humano, lo cultural y lo deportivo.
Este distinguido viaje por el mundo me permite descubrirme y analizarme, rodeado de gente prestigiosa que aumentan mi intelecto selectivo y cultura en expansión.
La formación instructiva que recibo a diario es muy prolifica desde dónde se la mire.
Día a día emprendo una mejora metodológica para enseñar jugando entre el barrio, el potrero y el fútbol de élite que me circunda.
La gestión adaptada artesanalmente me rescata de la vorágine existencial del resultado como fin.
Alli redescubro y proyecto mi infancia en la actualidad, sigo soñando y anhelando el fútbol de calle, libre, genuino, espontáneo, creativo, instintivo, deslumbrante, inigualable y tantos adjetivos cómo sea posible.
Para que el fútbol les siga perteneciendo a los jugadores y no a los Formadores-Entrenadores qué sólo estorbamos a los que quieren jugar, sin interrupciones de ninguna índole.
Soy un romántico enseñante en un mundo cosmopolita, tal ves un incomprendido por mi cultura equilibrada y mis modos intelectuales de gestionar los grupos educadamente, es allí donde encuentro amparo para enseñar honorificamente dignificando mi estirpe de barrio, de pueblo, de ciudad y de Mundo.
Reflexión final:
Uno es lo que siembra, uno es lo que recoge en mérito a lo actuado, en fin, uno es la vida misma honrando a la familia, seres queridos y amigos que supimos cosechar.