Demasiada emoción para un partido que comenzó a armarse con un resultado adverso para el canalla. Sin embargo, lo bueno, lo rescatable, fue la actitud y la personalidad del equipo de Coudet, que apostó a jugar la pelota al pie, al juego asociado, aunque le costó hacerse profundo.
Las sociedades del canalla comenzaban a funcionar con la movilidad de Montoya y Lo Celso, las subidas de Villagra y Salazar, la integración de Fernández por izquierda, el pivoteo de Larrondo y la presencia de un Ruben que parecía no entrar mucho en juego pero que terminó siendo determinante.
San Lorenzo se paraba de contra, lo dejaba venir a Central pero contaba con dos pilares clave como Mercier y Ortigoza, que recuperaban y salían para los rapiditos Villalba y Blanco.
Así, a los 12′, un bombazo de Blanco se fue cerca del palo derecho de Caranta.
A Central le costaba llegar, pero a los 14′, Torrico debió montarlo por sobre el travesaño para neutralizar un remate de Lo Celso.
A los 23′, de contra, Mas ubicó a Villalba y Caranta debió esforzarse para achicar y abortar la intentona.
A esa altura, el partido entró a calentarse innecesariamente. Y mucho más a los 29′, cuando Caruzo tomó arriba a Ruben dentro del área, Delfino miró a su asistente Hernán Maidana y allí cobro penal. Los jugadores santos protestaron hasta el hartazgo, comenzaron a calentarse, pero el que se mantuvo concentrado fue el goleador Marco Ruben, quien la colocó abajo para el 1 a 1.
A partir de allí, el juego se desvirtuó. Abundaron las piernas fuertes, las conversaciones y cada falta era un pedido de amarilla.
San Lorenzo terminó mejor armado pero desde la intencionalidad, ya que su estado anímico no le permitía lograr claridad. Central terminó entero pero apretado. Y, por enésima vez, se quedó sin su entrenador en cancha, quien a un minuto del final fue expulsado por Delfino. Complicado, revuelto, un partido calentito.
En el complemento Central salió a buscarlo y al minuto Torrico evitó el segundo tapándoselo a Montoya.
A los 11′, Central tuvo otra ocasión cuando jugaron colectivamente Ruben, Fernández y Montoya, pero la defensa terminó enviándola al córner.
Seguía siendo intento. El local, de la mano de Buffarini, un mediocampo que corría y mordía en todos los sectores, apostaba a la contra y desde la velocidad de sus hombres de atauqe, en particular Vilallba, fue llegando hasta Caranta.
Sin embargo, a los 24′, Central recuperó en el medio, la tomó Ruben, buscó al ingresado Franco Cervi -reemplazó a José Luis Fernández- por izquierda, el centro llegó hasta el pivote Larrondo y el goleador Marco Ruben sentenció a Torrico para el 2 a 1.
San Lorenzo reaccionó, comenzó a arriar la tropa y sólo debió esperar 7′ para llegar a la igualdad. Gómez Andrade -ingresó por el lesionado Villagra-dudó en rechazar al borde del a´rea chica, la tomó Mas la puso para la entrada de Blanco y llegó el empate azulgrana.
Nadie bajó los brazos ni resignó nada. Central siguió con su libreto de asociarse y no renunció a sus ideales. A los 37′ no le entró bien Montoya y así se pedió el tercero.
Fue empate, vibrante, emotivo, a puro nervio. A Central no le alcanzó sus buenas intenciones futbolísticas y le faltó más precisión en el cierre. Pudo haber sido victoria pero se repartieron puntos con el santo. Ambos cedieron terreno. El que más festejó fue Boca.