En la pågina web de Victor Hugo Morales, se puede leer, completo, el intercambio de mails, desde febrero, entre, la productora radial del periodista rioplatense, Fabiana Segovia, y el periodista crítico de cine y espectåculos, Pablo Sirvén.
Aquí transcribimos, solo, la extensísima carta/ mail, que cierra el «tråfico» de dichos correos electrònicos, que es la respuesta de Victor Hugo, a una increible invitaciòn de Sirvén a una batería de preguntas y respuestas, para una pretendida inclusiòn, de dicho cuestiônario, en el libro CONTRA el mismo Victor Hugo:
Al que quiera leer que, lea, pero hay que disponer, de no menos, de 15 minutos, para hacerlo:
Pablo soy yo, vh.
He leído tus correos y no puedo menos que envidiar tu autoestima. Estás a punto de alzarte con una pequeña fortuna en la zona liberada de los ataques a mi persona y te comportás con el empaque y la soberbia de quien asume una tarea valiosa para la humanidad. Llegás a secretario de redacción de un diario pero los cuarenta o cincuenta mil pesos mensuales que ganás llevan en el vientre la ambición de cambiar esa suerte cuando los
plazos empiezan a cumplirse. Entonces, ¿cómo despreciar la recaudación de 20 o 30 mil libros vendidos a los foristas de tu diario y de Clarín? La palmada en el hombro de los Saguier que despejan el camino de las éticas molestas, de Magneto que siempre es una carta en la manga para tu futuro.
La entrada triunfal entre aplausos con Lanata, Majul y Fernández Díaz y el público aplaudiendo a ese héroe que venís a ser vos y que asume todos los riesgos imaginables en la aventura de despellejar al designado enemigo público de las corporaciones mediáticas. La publicidad del libro en TN, La Nación, Clarín, Perfil, gratuita, porque la mafia sabe a quién debe proteger. Y vos estás bendecido por ellos. Sos de las espadas filosas e implacables que los señores necesitan.
Son extraños ustedes los opustos del dei. Creen en Dios, pero no le temen. Estás lanzado a hacer un daño deliberado y cruel en un libelo del que sólo interesa la tapa porque las páginas serán previsibles y sólo servirán para justificar el agravio impuesto desde los afiches, los avisos, el facilismo de los comentaristas que adhieren a la causa. A veces nos sucede enfrentarnos. Fastidios momentáneos, pequeñas maldades que nos tributamos por vanidades heridas o ideologías que confrontan.
Entonces escribís una nota para mañana y lanzas una maldad. Nadie se priva de eso. Pero urdir un daño con avaricia a otras persona es un cantar diferente. ¿’No mirás a tu alrededor y sentís que las maldades se pueden volver en contra?¿Tenés personas queridas, sobrinos, madre, pareja?¿Nada temés cuando preveés un daño? Es raro y envidiable. Me gustaría sentirme inmune a la ira de Dios.
Uno de tus talentos es creer que no puedo llegar a vos. Te percibís intrascendente para la opinión pública. Te pensás como un ratón que mira desde la cueva al gato impotente cuyos zarpazos dan en la pared. Considerás que tapas ingeniosas y ofensivas son exclusivas de tu genio. Y ni soñás con que un día las personas que te estiman puedan sentirse afectadas por lo que no importara si es mentira, con tal de que luzca creativo en la vidriera de una librería. Me subestimás. Porque aplicás la idea de que soy muy formal, muy contenido en mi vida profesional. Espero que no tengas razón.
Pero abordemos lo que nos interesa en este inesperado contacto que iniciaste al ofrecer una entrevista para tu “libro”. (Vos sabes de cine, literatura, estás preparado, escribís bien: ¿no te hubiera aureolado mejor un libro sobre esas capacidades? Se trabaja más, se gana menos, pero es más digno de tu investidura en un diario importante.)
Yo digo que dado el volumen del ataque que como pilar tiene la palabra converso, necesito decir lo mío frente a cada argumento esgrimido para fundamentar el título. Para lo cual es necesario un tiempo indeterminado, hasta agotar los desacuerdos. Y es imprescindible que no haya edición, salvo para depurar el estilo, de lo que se converse entonces.
Vos decís que podés ofrecer una charlita de 45 minutos en la cual, dejando de lado “lo que ya se sabe de mí, porque lo digo todos los días en la radio”. Vos guiás el diálogo desde el conocimiento de los secretos del libro. Yo, inocente, colaboro con tus hipotésis, ignorando qué hay detrás de la formal pregunta.
No es justo. Querés una entrevista que avale tu libro. Ser un periodista de ley que destroza el honor de un adversario con la aquiescencia de éste .O decir más tarde, que vos ofreciste a la víctima la oportunidad de hablar.
¿Tenés miedo a los insultos, decís? Amenazás con una minuciosa cobertura de mi comportamiento si no es elegante… ¿Qué podría hacerte, Sirvén? Si revisás las peleas de mi vida con las cuales vas a establecer mi perfil psicológico, ocurrieron todas en desventaja. No le pegué nunca a un Sirvén como vos.
¿Alguna imputación liviana?¿Esbozar el perfil psicológico de alguien que
se ha ocupado enfermizamente de mi? Puede ser, no te lo niego. Pero con mucha delicadeza, eso sí. Hipocresía inglesa del tipo que describe Oscar Wilde te ofreceré. Podrás disimularlo con una sonrisita irónica, como dejándolo pasar, como que no vale la pena responder. Si vos sabés cómo soy, ¿verdad?
Lo que me interesa, en cambio, es aprovechar el tiempo para refutarte. Vas a dar a entender que me convertí por dinero a lo largo del libro. Una mezcla de ¿cómo se explica mi cambio con lo que en páginas anteriores o posteriores son los comentarios periodísticos que existen sobre mi. Los mails de los diez millones de dólares o de los chacareros. La denuncia de Magdalena sobre Bajada de Línea… lo harás con la pretensión de evitar juicios que desde ya no pienso iniciar. Lo que yo pretendo es dejar manifestado por qué eso es falso, y demostrarlo.
Decís que preferís que de esto no se haga un show. Es decir, deseás esperar tu propio espectáculo sin interferencias mías. Tiempo al tiempo. Que nada perturbe tu inspiración de las creativas semanas que vivís en la elaboración del panfleto. Hagamos o no la entrevista, no cuentes con eso. Disfrutá la publicidad que conlleva, aunque sea poca cosa, comparada con la que Magnetto y los Saguier habrán de dispensarte.
Querés testigos. Te gustaría invitar a un periodista de los no estigmatizados ni de un lado ni de otro? ¿Estarías de acuerdo en que Martin, Varski, Andy, Casella, Siettecase, uno de ellos fuese el blindaje para obtener una buena calidad de diálogo?
Con respecto a tu mail de febrero 18, advertís que chequearías aunque sea “mínimamente las cosas”. Nada lanzarías a boca de jarro. Exigirte una responsabilidad ”mínima” para buscar la verdad, parece impropio de un secretario de redacción.
Mencionás que me quiero victimizar. ¿Te parece que al cabo de mil páginas de los Magnetto, Saguier y Fontevechias, destrozándome cada día con la paciente masticación de un desdentado durante los años que sobrevinieron al Futbol para Todos y la Ley de medios, puedo pelear desde una trinchera tan escasamente honda?
Hablás de mi militancia diaria. ¿Quién me la ordena y por qué? A veces pienso que es mi libertad la que te mortifica. ¿Cómo puede ser que un individuo que vive de los medios haya despreciado toda chance de trabajar con el más poderoso desde hace más de 20 años, acusando de mafia al principal multimedio?¿Cómo un ser que vive del futbol se pelea con Grondona, la más aconsejable de las relaciones para tenerlo todo en esa
actividad? Soy libre, Sirvén. Una bestia enamorada de su libertad. Un peleador honrado como no conozco otra persona, sin poner en duda que pueda haberla. Pero hasta ese límite. Soy libre para pelear a Telefónica si es mi patrón aunque me eche. A Prisa, que lo es ahora, si no me gusta lo que dice. Al gobierno, si anda del brazo con la mafia de Clarín, a los Saguier si destinan a no menos de siete editorialistas para que me destrocen cada día, (Mariano Grondona en un editorial de La Nación dijo que soy de la mesa chica del gobierno con la presidenta y Zaninni y a la presidente le di la mano dos veces y a Zaninni una, sin llegar a tener dialogo con ninguno de los dos).
Y conste que gano con los Saguier la cuarta parte de lo que ganás vos (te están currando: reclamales un buen aumento que te evite libros que no podrás mencionar en tu curriculum) por hacer una columna que me piden de vez en cuando.
Hasta hubo alguien que dijo que cómo podía ser (no se si no fuiste vos) que yo siguiera trabajando allí, como si fuera yo el que se tiene que ir.
El 19 de febrero decís que hablé del libro que “junta basura”. Pasé por alto tus chequeos “mínimos”, pero sé cuál fue tu dialogo con Florencia Ibañez, sé lo que buscás. No entrevistás ni muy amigos ni muy enemigos, porque si hablaras con Paenza, Apo, Niembro, y cien como ellos, tendrías que avergonzarte de lo que pensás hacer. Te cubrís. Vos sabes que sé que a ellos no los llamaste. ¿Quién sabe si a los “enemigos”, no los hiciste desfilar?
El mismo 19 de febrero decís que para desilusión mía el libro no será un panfleto en mi contra. Se lo que estás haciendo estas semanas. Pero además sé cuál es el título. Y que debés justificarlo adentro: El converso. Desde ese trampolín, a qué podés llegar que no sea panfletario?
En una página hablás del dinero. En otra de las pautas. Creás la percepción y jugas dentro de ella.
Querés saber en qué cambió VHM desde 2009.Te voy a decir algo al respecto sólo para actuar sobre las partes sanas de tu conciencia. Y voy a empezar por jugar a que es verdad.
¿Y qué? En 2009 el gobierno tenía una imagen positiva del 22 por ciento. Saltó al 55 en 2011. Unos cinco o seis millones de personas cambiaron de opinión. Unos cinco o seis millones de conversos que fueron incorporando a su formación política datos nunca analizados hasta entonces: dónde radica el verdadero poder. El rol de los medios. El sombrío accionar de las corporaciones.
Pero qué extraño cambio el mío en 2009. En febrero del año siguiente, durante dos mañanas fustigué a Nestor Kirchner por la corrupta compra de dólares ara atesorar. Si se produjera la entrevista me importará llevarte lo que dije. Aunque me da una infinita vergüenza el trato que di a ese hombre. Caramba: ya había sucedido lo del Fútbol para Todos, ya estaba en marcha la Ley de medios. Habían transcurrido meses de todo aquello. Y el cooptado, el converso, volvía a decir barbaridades de los Kirchner. ¿Te das cuenta de cuanta libertad tiene mi vida? No habían podido ni las dos medidas más esperadas de toda mi vida. A la miércoles Estatización de las AFJP, Fútbol para Todos y la Ley de Medios si ese hombre había comprado dos millones de dólares para guardárselos cuando era él el primero en saber si había una devaluación.
Dos días inicié el programa destruyendo el honor de ese hombre, porque estaba mintiendo. Y no importa ya si era carne podrida la que yo había comprado y la fijación de agenda de los medios la que me arrastraba al infundio, a la altisonancia, a la desmesura.
Aun no se sabía que Skanska era un invento, desactivado por 25 peritos de la corte y la Cámara actuante. No era sabido aun que según la embajada de EEUU, Clarín retuvo la presunta información cuatro meses hasta que le fue oportuno políticamente y entonces le dio vía. Aun no había vuelto la plata de Santa Cruz. Aun no se conocía Argenleaks el libro de Santiago O Donnel que conoce todos los cables secretos de la Embajada en Baires y el departamento de Estado. Y no se sabía por lo tanto que no hay un solo cable entre 2600 que no mencionan jamás que haya un episodio de corrupción en el gobierno argentino. Así que Kirchner, corrupto desilusionante, te regaló el FPT, y la Ley de Medios, la independencia del FMI, los juicios de Verdad, Justicia y Memoria.
Vos sos lo que estoy diciendo este lunes y este martes de febrero.
Me fui a la mierda, Sirvén. Pero en ese viaje que me duele aun en mi conciencia, era libre. Entendes eso?
Y cuando hablas del converso, sé que hablas del dinero presunto. La usina de Magnetto de la calle Perú, hizo llegar un mail a cuatro millones de personas diciendo que me habían comprado por 10 millones de dólares. Las personas firmantes no existen. Pero andá a decírselo a los que, como piensan distinto a mí, necesitan castigar la osadía de mis ideas con esa infamia. Tampoco existen los chacareros de los cien mil dólares por una entrevista. Basta ir al Ministerio del Interior y chequear esas inexistencias.
Magadalena y La Nación introdujeron lo de Bajada de Línea. Tenés en mi página, los correos de más de un año antes de empezar el programa. Es lo más libre que puedas concebir como programa.
No hay quien pueda condicionar una sola opinión mía. ¿Por qué en vez de recoger basura en los zaguanes de los resentidos no entrás y leés en una hora la historia viva del programa? No podrías hacerlo. ¿Cómo avanzar con El converso si te vas desautorizando?
La plata. Vos sabés, o podés saberlo, que en el 2009 yo era millonario. Creo que nunca un periodista de radio ganó tanto dinero como yo. No estaba expuesto a nada, Sirvén.
Y había hecho esa diferencia de dinero (bendito fútbol) sin darle la cola a nadie, nunca. Contra Clarín, la AFA, los clubes-Peleando por Bilardo, por Griguol, por Bielsa. Enojado con los árbitros cuando favorecían a los grandes. Desairando el hábito de hacer notas para subsistir. Contra la FIFA y de frente march a todo lo que fuera la corporación clarinista, así fuera el gobierno argentino.
Te voy a transcribir una fuerte contra Kirchner de la que no me arrepiento. Mediados del año 2007. Cablevisión le había puesto el nombre Cablevisión al campeonato. Fue en Diario Perfil. En una parte, con relación a lo que entendía era la complicidad del gobierno, yo escribo: “El gobierno sabe quién es Grondona, nadie puede no saberlo en el país. Trata diariamente con las empresas que lo dominan. Sabe cuanto grupo hay en el asunto. Pero no está dispuesto a dar la batalla. Sueña, quizás, con destruir a un gigante que, al final, lo sabe, le jugará siempre en contra, una vez consumados sus caprichos, y colmada su voracidad. Pero no se anima. El coraje del atril famoso (el atril de Kirchner) conoce sus límites. Es esa inteligencia su debilidad moral”.
Meses después Kirchner firmo lo de Cablevisión y Multicanal. ¿Cuánto no aumentarían mis críticas al gobierno? Mi subjetividad era la referida a un gobierno que protegía y negociaba con esa mafia. A lo que se sumaban las varias denuncias mencionadas sobre su carácter.
Cuando llegó el tema del campo y yo creí con todo mi corazón que se perjudicaba a los pequeños productores, que se trataba igual a los desiguales, mi desacuerdo con el gobierno por la alianza con Clarín y lo que me parecía injusto sobre Botnia, los dos temas más fuertes y condicionantes de la opinión en esos años, permanecí firme en la crítica. De la misma manera que pocos meses más tarde, alenté y participé con alegría de la lucha por la estatización de las AFJP. Debo decir que la confrontación por la 125 tiene también sus bemoles. En estos días pondré al aire notas de ese entonces. Verás, si escuchás, que el trato era mucho más equidistante que lo que se pretende recordar. Y me dio por escuchar esas viejas notas porque Martín Becerra me comentó que había elogiado esa “equidistancia” en Pagina 12. Y encontré la referida nota hacia abril de 2008.
Un gobierno produce hechos que te sublevan o te fascinan. Cada día hay algo nuevo. Ningún juicio es permanente. Cuando el Dr. Alfonsín fue lapidado por Somos en el caso BCCI, y la mentira se sumaba a recuerdos como el del Pacto de Olivos no era, para mí que lo admiraba como a nadie, el mismo que demostró las mentiras de los medios y terminó teniendo razón con aquel pacto. De haber tenido programas del tipo del que hago ahora, hubiese tenido puntos de vista discordantes en el tiempo con respecto a esa figura excepcional?
¿Converso en cuál sentido?¿De crítico de esos acuerdos a la celebración de que se le pusiera fin a semejante sociedad: poder mediático más el gobierno? ¿No hizo Cristina Fernández exactamente lo que yo reclamaba hacia años a través de lo de las AFJP, el fútbol y la Ley de Medios?
Se separaban los poderes. Se tenía el coraje, por los motivos que fuera, de dar la más grande y esperada batalla por la dignidad, según yo la concibo y la concebí toda mi vida: ¿podía quedarme afuera de la oportunidad de cambiar el país?
¿Se necesita un dólar para acompañar las decisiones del gobierno en la confrontación con los medios, 20 años después de encarada una lucha que me costó el desprecio de los más poderosos, decir siempre que no a las propuestas del sistema? (te invito a leer el prólogo de Adrián Paenza en un libro sobre mí que sale en estos días, narrando uno de los encuentros, uno que él presencio con TyC. Si querés te lo envío).
Cuando evitás hablar con los que me conocen de tantos años, lo que intentás es que no te pesen las manos por la vergüenza que te provocaría entonces el ataque para el que te preparás.
Los gobiernos producen hechos diferentes. Magnetto no.
Para encontrar conversos en los términos que me adjudicás, tendrías que mirar a tu alrededor. No te será difícil detectar alguno que recibió dinero de la Side (según Majul) de empresarios ladrones (segun él mismo) y finalmente de Magneto.
Un personaje que, como dijo Charly García, quizás estaba cansado de no tener un peso, de dejar tendales de compañeros abandonados, y que, al final, sin más caminos, se entregó a Magneto por la plata que siempre menciona cuando habla de mí.
¿En qué sentido “converso”? ¿Que pasé de la izquierda a la derecha, por ejemplo, cuando me convertí en millonario dentro de mi profesión? Si tengo en mi maletín esa prueba. Me da pena decirlo, pero hasta esa claudicación de la elegancia me permito para defenderme de la afrenta. He sido bastante distributivo en mi vida justamente por fidelidad a esa consigna.
Sigo siendo lo que fui toda mi vida. La repaso desde los 25 años y me encuentro siempre del mismo lado del mostrador.
Los archivos de la inteligencia de la dictadura uruguaya, que podés ver en mi página, o en nuestro encuentro si se produce, mencionan constantemente mi pensamiento de izquierda. Desde 1973 hasta 1986, soy para la dictadura un zurdo, que siempre esta con zurdos, que trabaja para “espías comunistas”, que da micrófono a los exiliados, que visita zurdos en huelga de hambre, que hace campaña para que Uruguay vaya a los juegos de los comunistas de Moscú. “Campaña”, dicen, para asentar la observación de que soy un zurdo que desprecian claramente en el tono de lo que escriben en el seguimiento de todos esos años. Por cierto que eso habita mi maletín, al que te referís con una ligera sorna (personas como vos, acusaciones como las tuyas, me han colocado a la defensiva).
Y cuando llego a la Argentina, los reportajes hablan de un hombre de izquierda, y es saludado por los hombres de izquierda, y relata goles jugando con “a desalambrar”, en lo que eran también tiempos de dictadura… decadente en la Argentina, pero dictadura al fin.
En 1997 escribo un libro rotundo contra el liberalismo, llamado Un grito en el desierto, un libro concebido en soledad en los tiempos del aplauso fácil al genocidio de las políticas de entonces. Y en 1999 soy el rostro visible de la publicidad del Frente Amplio uruguayo. Y en 2004 me ofrece Tabaré Vázquez ser funcionario de su gobierno. Y ese mismo año Kirchner a través de Miguel Nuñez, su vocero de entonces, me ofrece la Presidencia de ATC.Y esa invitación demuestra que nada tuve contra el gobierno de Kirchner, mientras no lo sentí un cómplice más de los grupos mediáticos dominantes.
Dije que no porque yo no serviría para eso, pero sobre todo para no perder mi libertad, ese eje de la vida del que no me separo.
Mi voz es la que más se escucha, decís. Conozco el juego. Te voy a enviar lo que dije de Kirchner aquellos días de febrero. Un gobierno que yo consideraba entongado con Clarín, no es lo mismo que el gobierno que ahora quiere construir una sociedad en la que las corporaciones no sean las que condicionan nuestra vida.
Un gobierno que hacía política hacia adentro con Botnia, no es igual que el que lucha codo a codo con el Pepe Mujica por una América más inclusiva. Hay una nota escrita en La Nación, cuando no era ese diario una extensión de Clarín, respecto al tema Botnia. Ahí encontrarás “mi voz” crítica.
No hay, salvo la desmesura que reconozco entre mis defectos visibles, un juicio que deba cambiar. Siempre dije lo que sentí. No he modificado mi manera de ser. El país se adaptó mucho mejor a mi vieja lucha contra las corporaciones mediáticas.
Pero si cada elogio o crítica al gobierno te hace un converso cada vez, te diré que un tipo de izquierda, un opuesto, podría verme ahora como alguien que está contra el gobierno. Sé que no conviene a tus planes. Que el negocio que intentás va por otro lado. Pero si la obsesión por verme parte del gobierno, porque esa es la kriptonita que lanzan sobre mi credibilidad, no los cegara, podrían apreciar que en los últimos meses, empezando por estos días, opino que -si se pide la expulsión de Menem el gobierno debe votar para concederla.
-estoy contra la ley antiterrorista, (aunque me reservo el derecho a cambiar de opinión si en efecto está sirviendo, como dice Sbatella, un funcionario que aprecio desde que se fue del gobierno, disgustado con Kirchner cuando la operación Cablevisión-Multicanal)
-de la ley de las ART
-del acuerdo con Monsanto
-del traspaso de los fondos del Banco Ciudad
-del voto de los extranjeros al cabo de 2 años (me permito una revisión ideológica en estos días influido por un artículo periodístico muy valioso, contrario a mi punto de vista)
-de la falta de decisión para encarar la ley de aborto no punible.
Hay varios temas más en los que manifiesto desacuerdo o recelo, pero ¿qué pasaría si todos o una buena parte, fueran resueltos de acuerdo con lo que he manifestado?
¿Debería seguir estúpidamente en contra?
“Y luego si queda tiempo vemos lo que él quiera o agrega algun tema que se le ocurra”, decís, al poner las condiciones. Si queda tiempo del tiempo que vos asignás, decís. Envidiable arrogancia.
“La palabra converso tiene un desarrollo sorprendente en el libro”, decís.
¿A quién le importa lo de adentro con un “afuera”, una tapa, que no sólo establece la prematura rendición de todas las defensas del lector, sino que necesitará su justificación en el andar del libro?
He sido extenso lo sé. He querido que entiendas que tu ofrecimiento de una conversación limitada a tu interés, que desahucia mi necesidad de argumentar, de discutir de buena fe, no sirve si no es a fondo, sin tiempos, y con la obligación asumida por vos de publicar cada palabra, sin otro límite que lo acordado por cuestiones de estilo.
No pretendas que yo sea tan solo un aval para tu periodístico trabajo en el que no debería faltar una nota al personaje central. Luchar contra ustedes, los grandes jugadores como los Saguier y los Magnetto, y los gendarmes de sus intereses, es una especialidad. Convivo con la derrota cotidiana que me infligen. Y en el vientre de esa derrota, está mi dignidad.
Lo que me ofrecés es un trato miserable para mí, en caso de aceptarlo.
No tengas ningún temor, ni lo finjas.
Pablo Sirvén 15 mar (hace 8 días) para mí
Mensaje para el formidable relator:
Pasaré por alto –por ahora– tu no muy velada amenaza a mí y a mi familia y el grosero espionaje a los panelistas de la supuesta presentación del libro.
Al grano: agradezco el tiempo que te tomaste y tomo ya como folklóricos los maltratos verbales y ahora escritos que me dispensás (¿lo escribiste vos o lo dictaste?, simple curiosidad).
¿Ves lo que te decía? Buena parte de las explicaciones que me das como gran novedad yo ya las tengo volcadas en mi libro hace rato. Es un libro hecho con una palabra que no conocés (“matices”) y no está hecho con otras dos en la que sos experto (“blanco/negro”). Allá vos. Cada cual con su estilo.
Cuando dije lo de los 45 minutos pretendí ser amable. No era para que te ofendieras. Era para que vieses que no tenía la intención de robarte mucho tiempo. Veo que vos, en cambio, no tenés ese prurito conmigo.
Pretendés co-escribir mi libro. ¿No es un poco mucho? Tenés dos biografías publicadas, otra por publicar y una más inédita (la de Di Candia) y no conforme con todo ese superávit de egocentrismo al por mayor, pretendés ocupar ¿cuántas páginas de mi libro?
Mi última propuesta es la siguiente:
Sesión de preguntas puntuales, simples y directas que tendrás todo el derecho de contestar o no. Pero, eso sí, tu compromiso debe ser no irte por las ramas. Tenés que comprometerte a responder puntualmente, sin emular las largas peroratas de Fidel o del finado comandante Chávez. Entiendo que quieras embarullarme mezclando todo y bien condimentado con mucho Magnetto, bastante de Saguier y una pizca de Fontevecchia. Me conozco: me aburriré a los diez minutos y mi cabeza volará hacia otro lugar aunque mi cuerpo siga allí.
No habrá debate. No estamos haciendo un duelo de candidatos a presidente. Soy un periodista con preguntas puntuales. No importa lo que yo opino. No me interesa polemizar. Sí, me interesa escuchar tus respuestas si son directas, precisas y no panfletarias. Me interesa entender tus mecanismos. Tu manera de pensar ciertas cosas.
El libro es mío y lo edito yo. El espacio no es infinito, pero tené la plena seguridad que seré absolutamente fiel a lo que puedas decir, aún en lo que me perjudique, pero apelando a la síntesis para evitar reiteraciones o alargues innecesarios.
¿Te resultan poco 45 minutos? Establezcamos dos horas, si te parece, pero los dos somos personas muy ocupadas con otras tareas y creo que lo que no se puede decir en dos horas, no tiene sentido quedarse cuatro.
Acepto tu buena idea de un moderador que nos mantenga a rayo. Prometo no darle ningún trabajo ya que me limitaré a hacer cortas preguntas y a escuchar tus respuestas y, en todo caso, a repreguntar si eso se me hiciera necesario. Pero un moderador servirá para que te frene cuando te vayas de tema, te extiendas demasiado o te llenes de huecas belicosidades. Propongo para esa tarea a Marcelo Stiletano. Lo conocés vos. Lo conozco yo. Es alguien que, estimo, nos produce idéntica confianza y que confío en que podrá ser un buen facilitador para que la entrevista se realice por carriles normales. Si estás de acuerdo, habría que proponérselo a ver si acepta.
Me acompañará el periodista Pablo Javier Blanco, estrecho colaborador del libro que llevo adelante. No tengo inconveniente si por tu parte es de la partida Fabiana Segovia (recibí el 2° mail donde me hablás de ella). Si prevés alguien más, te agradecería me lo anticipes.
Estas son mis condiciones. Si te resultan inaceptables te ofrezco la opción de publicar íntegramente tal cual me lo mandaste tu primer mail de 22 mil caracteres (más extenso que algunos capítulos del libro) y que eso cierre el libro sin ningún otro comentario posterior de mi parte.
PD 1: Tenés una imaginación frondosa, VHM. Gano bastante menos de lo que consignás ni fui, ni soy ni seré del Opus. Tampoco hago el libro por encargo de La Nación, Magnetto, Perfil o el papa Francisco. Es mi octavo libro y ya tengo por lo menos otros dos proyectos en la cabeza. Siento desilusionarte una vez más porque tampoco sos mi obsesión enfermiza.
Espero tus comentarios.
Pablo Sirvén 20 mar (hace 3 días) para mí
Hola Fabiana: Retomo la conversación con vos, después de los dos mails que te dictó VH. Como los tiempos se van agotando, quería saber si ya tomaron alguna decisión: si va a haber encuentro y, en ese caso, si está de acuerdo, con mis condiciones o si, en su defecto, me quedo como toda respuesta para eventualmente usarla como cierre de mi libro el largo primer mail que me envió. Te agradecería una respuesta a la mayor brevedad. Cordialmente Pablo
fabiana segovia 21 mar (hace 2 días) para Pablo
Pablo, la retorcida forma en que pretendiste entender la pregunta de
VH acerca de si no le temas a dios, tanta hijaputez le quita sentido
a cualquier dialogo.
No va a darte la nota y no te autoriza a utilizar nada que te haya escrito.
Suerte
Fabi