Argentina tuvo un cuarto bueno, uno muy flojo y una gran segunda mitad para llevarse el triunfo en Montevideo 91-76, aunque no pudo revertir los 17 de desventaja. Bolmaro, enorme figura.

En un partido vital para Argentina pensando en el futuro de las ventanas mundlistas, visitaba al invicto Uruguay en el Antel Arena, no solo buscando la victoria para alcanzarlo en la punta, sino intentando la hazaña de revertir de diferencia de -17 del horrible partido en Obras que ganó Uruguay en la ida 61-44.

 

 

Argentina empezó con Bolmaro de titular para defender a Joaquín Rodríguez (los uruguayos no tenían por lesión a Fitipaldo y Parodi), y un quinteto poderoso (Campazzo, Brussino, Deck, Cáffaro), que impuso su jerarquía y su físico rápido, sacando 6 (6-12), con Cáffaro provocando cerca del cesto, anotando o tomando rebotes defensivos, con Bolmaro muy activo y con Campazzo atacando. Pero cuando tuvo un par de ataques sn conversión, se vieron las principales falencias argentinas, en defensa, como no teniendo tan ajustadas las reglas sobre todo.

 

 

Del 11-12 se salió rápido, con un triple de Facu, pero fue un tema que a Argentina le costó, porque Uruguay sabe disimular sus defectos con dinámica e inteligencia. Y tienen el libreto quizá más conocido. De todos modos, Argentina siguió dominando por calidad individual, porque provocó muchas pérdidas (4 en el comienzo), pero no sacó ventajas más largas (máxima 8), porque adelante tomó unos cuantos malos tiros, sobre todo cuando quedó la media cancha Marcos-Lapro. A Nico le costó atrás (2 faltas rápidas), pero igual Argentina se fue al primer descanso 20-25 arriba.

 

 

 

 

Tras un buen arranque en el segundo (21-29), con algunas buenas defensas, otra vez llegaron las lagunas, los malos tiros, las flojas defensas y Uruguay metió un parcial de 10-1 (con Joaquín Rodríguez desequilbrante) para pasar al frente por primera vez en el juego (31-30). Uruguay metió una zona, Argentina se fue de juego unos minutos y Uruguay lo aprovechó, pero peor que eso, lo convenció a su rival de que podía ganarle, algo que en la primera mitad el local mismo no se había creído.

 

Uruguay sacó 6, Argentina tiró una zona también pero en la primera Uruguay le anotó con una enorme facilidad y sacó la máxima: 44-36. Argentina terminó decorando un buen cierre (44-41), pero dejando una imagen, sobre todo, de mucha confusión. De no tener claro el camino. La buena era que había solo tres puntos de diferencia. Pudo ser peor.

 

Argentina arrancó bien la segunda mitad con un protagonista central: Bolmaro. El cordobés pasó a tener más la pelota en ataque, Argentina buscó atacar más rápido, antes del cinco por cinco, y Leandro fue clave, porque además tomó confianza con el tiro y, con 8 puntos sobre 10 (2 de Deck en el medio), metieron un parcial de 14-5 para sacar 6. Juego de confianzas. Porque después vino otra bomba de Deck (muy mejorado en la segunda parte) y la ventaja llegó a 8 (50-58).

 

 

Uruguay metió otra vez la zona y nuevamente Argentina se trabó. Y en este juego de vaivenes, Uruguay encontró dos triples ante flojas defensas rivales que lo pusieron en juego: 58-60. Lo bueno esta vez fue que Argentina se reanimó rápido, sobre todo adelante, con confianza para ir al aro y romper o para tomar mejores tiros. En todo fue determinante Bolmaro, porque fue el que subió el balón muchas veces, el que le dio más dinámica y el que mejor definió: 13 puntos de sus 20 en este cuarto, para una nueva máxima de Argentina antes de los diez minutos finales: 60-69.

 

Uruguay salió duro al último, Argentina tuvo tres minutos fatales y todo lo bueno que había hecho en el tercer cuarto se fue por la borda. Uruguay metió un parcial de 7-0, Argentina se atascó en ataque (no quitarle mérito a la defensa local, pero tampoco dárselo todo), hasta que un triple de Corbalán despejó las nubes. Y llegó otro parcial de 8-0 para recuperar el doble dígito de luz (67-77). El partido era sumamente emocional. Una buena tiraba para arriba y una mala para atrás. De golpe Argentina volvía a tener una máxima tras uno de sus baches más grandes.

 

 

 

Los últmos 3 minutos fueron un ajedrez de ambos entre mantener el resultado (la diferencia), o ir por la victoria (Uruguay) o acelerar para intentar llegar a los 17 de ventaja (Argentina). Argentina llegó a sacar 14, pero Uruguay metió un par de bolas que lo salvaron en el cierre y la diferencia fue finalmente de 15: 76-91. Igual, gran victoria de los de Prigioni, con Bolmaro determinante (22 puntos, 3 asistencias), Campazzo vital en el momento caliente (18) y Deck aportando en los dos lados, como siempre (16, 7 rebotes y 4 asistencias). Fue irregular, pero supo salirse de los baches y lo ganó sobre todo por jerarquía.